La Historia del Avion Cuatro Vientos
Publicado en Sobre Cuba y Albacete
 
La Historia del Avion Cuatro Vientos
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El 10 de junio de 1933 despegaba de Sevilla, España, un avión Breguet XIX GR bautizado con el nombre de “Cuatro vientos”, realizando un vuelo de buena voluntad, con la meta de llegar a Cuba y posteriormente a la Ciudad de México.

 

La parte más importante de esta aventura fue cruzar el Océano Atlántico por su parte más ancha sin hacer escala alguna, este intrépido vuelo era considerado como el último de los grandes raids que realizó la Aviación Militar Española durante la primera mitad de la década de los años treinta y parte de su realización se debió la valentía y entusiasmo del capitán Mariano Barberán y el Teniente Joaquín Collar.


Después de 39 horas con 50 minutos y los 7 570 km que separan esas ciudades, llegaron a la ciudad de camaguey Cuba, logrando con éxito completar la primera etapa de su viaje. Después de unos días de descanso y homenajes, el 20 de junio despegaron de La Habana, Cuba para iniciar la segunda etapa que debería llevarlos a la Ciudad de México. El avión fue avistado en varios puntos de la Península de Yucatán, siendo Ciudad del Carmen, el último lugar donde se vio.

 

Lamentablemente nunca llegó a su destino, se presume que por el mal tiempo que cubría el Golfo de México, la aeronave cayo al mar, cerca de las costas del estado de Veracruz, siendo esta la teoría con aportaciones científicas más aceptada actualmente. Pero la verdad acerca del destino de los intrépidos aviadores españoles nunca se ha sabido, lo que ha creado terreno fértil para muchas teorías basadas en suposiciones. Todo eso es historia conocida.

 

Lo que se conoce menos es que en los primeros días de 1936 un aviador cubano despegó de Camagüey para cruzar el Atlántico de oeste a este y, sin  pretensión de batir marca alguna, devolver a España la visita que Barberán y Collar  habían hecho a Cuba. Según cuenta el destacado historiador cubano  Gustavo Placer Cervera. También Juan Antonio Guerrero Misa ofrece esta historia en su libro El vuelo Sevilla-Cuba-México del avión Cuatro Vientos, publicado en España por el Instituto de Historia y Cultura Aeronáuticas y el Servicio de Historia y Cultura del Ejército del Aire.

 

El aviador cubano, teniente de la Marina de Guerra, Antonio Menéndez Peláez hizo el viaje a bordo del avión bautizado como 4 de septiembre; un monoplano Lockheed Sirius 88 transformado en monoplaza y al que se le hicieron adaptaciones  importantes para la travesía. Despegó en Camagüey, a las siete de la mañana del 13 de enero para tomar tierra en Campo Alegre, Venezuela, y de allí se trasladó al aeródromo de la Pan American, en Maiquetía.

 

Al día siguiente se elevó hacia Puerto España, en la isla de Trinidad, y pasó a Ámsterdam, en la antigua Guayana Británica, y a Leguiar, para concluir en Pará, Brasil, en el delta del Amazonas, el 3 de febrero. Dos días más tarde se desplazó hasta San Luis de Maranho y Fortaleza y culminó en la jornada siguiente la primera fase de su vuelo al aterrizar en Natal a fin de cruzar desde ese punto el océano para arribar a África.

 

Sobre el Atlántico, el teniente Menéndez Peláez encontró vientos fuertes y mal tiempo, lo que lo obligó a volar, en muchas ocasiones, a escasa altura sobre el agua. Como no llevaba radio a bordo, debió confiar en su pericia como navegante y tomó de referencia los barcos en ruta que avistaba desde su aparato. Consiguió aterrizar en Bathhurst, Senegal, después de haber recorrido 3 160 km sobre el océano.

 

Desde Bathhurst voló el cubano al cabo Yuby, en el antiguo Sahara español, el 12 de febrero y dos días después llegó por fin a Sevilla para tomar tierra en el aeropuerto militar de Tablada, desde donde, tres años antes, partió el Cuatro Vientos en su histórico viaje a Camagüey. En Tablada se tributó al militar cubano un caluroso recibimiento, el mismo que recibiría una semana después al arribar al aeródromo que llevaba el nombre famoso del aparato utilizado por Barberán y Collar.

 

En resumen, el teniente Antonio Menéndez Peláez, a bordo del avión 4 de Septiembre, recorrió 14 454 km en 72 horas y 27 minutos para devolver el abrazo que en 1933 que dos valerosos aviadores llevaron desde España a Cuba. Comenta el historiador español Guerrero Misa: “El gesto de Menéndez puso punto final a una época de heroísmo y profesionalidad que hoy sólo podemos tomar como ejemplo y que hermanó, ya para siempre, a las aviaciones de ambos lados del océano. Desde la hazaña de Barberán y Collar, el mar ya no nos separa”.

 

Sin dudas una bonita historia que hemos decidido difundir porque demuestra el sentimiento de amistad que existe entre el pueblo español y el cubano.